Por una solución revolucionaria al conflicto vasco. Por la derrota del terrorismo de Estado
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x Hugo Jeckel – La Haine -
No a la negociación con coste político con los terroristas de Estado. No podemos traicionar a nuestros muertos, torturados, presos, exiliados. No a las concesiones a los que matan, explotan a los trabajadores e invaden países. No doblegarse frente a los que pretenden imponer sus ideas mediante la fuerza de la represión y frente a los que utilizan la bolsa, la bañera y los electrodos como forma de diálogo. Paz sin justicia social no es paz
Parece que Zapatero tiene clara la fórmula para ganar las próximas elecciones y profundizar las relaciones económicas neoliberales. Esa es la fórmula Lula/Lagos/Kirchner: realizar reformas de superficie mientras el sistema económico se mantiene intacto. Retirar las tropas de Irak (algo que ha acabado siendo un gesto meramente simbólico) o legalizar el matrimonio entre homosexuales no está conllevando ningún coste económico para la burguesía pero estas medidas están fortaleciendo la “simpatía” del electorado socialdemócrata, los llamados españoles de bien y los progres indecisos.
Ahora Zapatero tiene otra jugada maestra entre manos, una supuesta negociación con ETA. Las condiciones del gobierno para negociar son “que abandonen definitivamente las armas para abrir un diálogo sin coste político”. ¿En qué puede derivar una operación política de este tipo? Lo están diciendo claramente: que la resistencia vasca se rinda a cambio de medidas de superficie que alivien el dolor de las víctimas del terrorismo de Estado sin alterar en esencia ni un ápice del orden político, social y económico existente.
¿Qué medidas podría tomar el gobierno de Zapatero para salir ganando con esta maniobra? En la propuesta de paz de Batasuna (Anoeta), respaldada por ETA, se plantea que un posible diálogo con la organización armada debería tratar la desmilitarización, la reparación a las víctimas y la amnistía.
A mi juicio, pensar en una posible desmilitarización del País Vasco es absurdo; el gobierno en ningún caso va a retirar la Guardia Civil, la policía y el ejército voluntariamente. ¿Alguien cree que el aparato armado del Estado se va a autodestruir estando en condiciones de superioridad frente a su enemigo?
El gobierno podría acabar con la dispersión de los presos, que es algo anticonstitucional y una reivindicación histórica de la izquierda independentista vasca. Podría indemnizar a las víctimas de la represión, suavizar penas de cárcel o liberar a algunos militantes con delitos menores, por ejemplo. Una amnistía total sería así mismo algo bastante impensable, pero contemplemos también esa posibilidad. Existe la probabilidad de que este tipo de gestos estuvieran acompañados por una tregua indefinida de ETA, e indudablemente serían conquistas históricas para la izquierda abertzale. Pero el gobierno juega con otra baza: este proceso de “negociación” podría durar varios años (llevándo al PSOE a aumentar su beneficio electoral) y por tanto podría desarticular/desorganizar paulatinamente al movimiento de liberación nacional vasco, hasta el punto de desvanecerse su moneda de negociación: la movilización social y la lucha armada. El mero hecho de acabar con el conflicto armado (doblegándolo con concesiones mínimas) sería un verdadero triunfo para el gobierno.
Por suerte la izquierda abertzale plantea dos mesas paralelas de negociación, una política y otra militar. No se dice explícitamente, pero pareciera que si no hay acuerdo en la mesa política, no podría haber acuerdo en la mesa militar. Al separarse las mesas, el PSOE puede decir eso de que no habrá precio político, pero obviamente sin lucha armada no habría posibilidad de autodeterminación y territorialidad.
Ya hemos visto últimamente cómo la clase dominante intenta una y otra vez atacar, dividir y debilitar a la izquierda abertzale con maniobras de todo tipo. Por suerte o por desgracia aún quedan los que a veces dicen la verdad; el Partido Popular no se anda con mentirijillas cuando se trata de hablar sobre el conflicto vasco. La portavoz María San Gil dijo el pasado 6 de mayo en una entrevista en el programa El Punto de ETB, que "nosotros no hablamos de paz, hablamos de derrota del terrorismo". El mensaje es claro: el conflicto vasco es un conflicto de clase, opresores contra oprimidos; la lucha de clases determinará su resolución tanto en el plano nacional como social, y no habrá paz sin la destrucción del enemigo. Por tanto, la negociación de la que todos hablan simplemente vendría a ser una ficción basada en intereses estratégicos.
La pregunta es, ¿a cuánto estamos dispuestos a renunciar en una mesa de negociación entre luchadores sociales y terroristas de Estado?

todas las noticias, segun el ángulo desde donde se mire, pierden su objetividad.
¿¿¿por que no tener todos los ángulos en una misma pagina???